sábado, 29 de noviembre de 2008
Kilbarrack, Dublin, 22:03h
Parece que la semana negra empieza a cambiar de color. Creo que está va a ser simplemente marrón. Mi salud va bastante mejor. La fiebre ha desaparecido y los dolores de garganta también. Ahora me queda un extraño dolor de cabeza punzante e intermitente. Me da a veces, por ejemplo cuando levanto la ceja derecha. Es raro, como si fuera externo pero causa dolor interno. No me quiero poner paranoico y espero que en pocos días esté curado.
Pues bueno, después de cinco días con sus 24 horas encerrado en casa, he decidido que ya era hora de salir e ir al centro. He elegido el peor día. Los últimos días había estado haciendo frío, pero los días eran despejados y con sol, lo que se agradecía. Hoy, sin embargo, me he levantado y estaba todo con escarcha. Hacía un frío de narices y encima estaba completamente nublado y con intervalos de niebla. Aún así, estaba empeñado en salir. Me lo han seguido poniendo difícil y han decidido hacer obras en el tren todo el fin de semana, por lo que los trenes estaban bajo mínimos, con una frecuencia de una hora o dos entre cada tren. Para terminar de arreglarlo, el último tren de vuelta era a las 21:25h, así que nada de cenar por ahí.
¡Qué frío! Yo estaba pajarito en la estación y de repente han llegado unas niñas vestidas de chándal rosa y gris, que se lleva mucho aquí y nada más. Una mierda de chándal finito. Yo llevaba tres capas, el chaquetón, guantes y bufanda, y aún así me moría. ¿Qué les dan de comer a estas niñas? No acabo de entender a los irlandeses. Algunos van tapados hasta arriba y otros van con camiseta corta o chándal. Creo que depende un poco de la edad. Los más jóvenes van más destapados, no sé si será por moda o por constitución.
El centro estaba imposible, la gente ya empieza a comprar para Navidad. Ya se ve todo con lucecitas y las tiendas llenas. Pero lo bueno es que hay buenos precios. Hoy me he comprado unos pantalones en Mark&Spencer por 14,50 euros. Al principio no me los iba a comprar porque pensaba que me tendría que coser el dobladillo, como siempre. Pero luego he visto que tenían distintos largos para la misma talla de cintura. Así que he cogido el más pequeño y ¡tachán! Me venían. Total, que me los he comprado, porque los pantalones que me he traído parece que son un poco veraniegos. Lo que no sé es cómo van a volar a Valencia, porque la maleta pesaba 23,0Kgs.
Hoy he conocido a unos chicos de Málaga que estaban aquí tres días de vacaciones. Pobrecitos. Menudos días les han tocado. Y mañana se van a Galway, que es todo al aire libre, se van a querer morir. Han venido en estas fechas porque era más barato, me han dicho. Me recuerda la vez que fuimos a París con un frío de narices. Claro, acabas odiando la ciudad. El caso es que han contado una historia muy graciosa sobre su amiga que vive aquí. La primera vez que vino aquí tiró la basura en una bolsa de basura. Hasta ahí todo bien. Al cabo de unos días recibió una carta del ayuntamiento poniéndole una multa por haber tirado la basura sin pegatina. El caso es que aquí para tirar la basura tienes que comprar unas pegatinas y pegarlas en la bolsa, así es como pagan el impuesto de recogida de basura. El caso es que la bolsa se la llevaron y la registraron. Vieron datos suyos y entonces supieron que era suya. Casi nada. Muy fuerte el temita. Por cierto, la basura de la cocina ya la han recogido. No sé quién lo hará. Quizá el ratoncito Pérez por la noche. Supongo que algún día me tocará a mí.
Acaba de irse mi compañera de piso número 2. La que conocí cinco días después de entrar en la casa. Se iba a trabajar y tenía una cara horrible. Le he preguntado si estaba dormida y me ha dicho que no, que estaba enferma. Le dolía la garganta mucho y había tenido fiebre. Pues blanco y en botella, leche. La siguiente será la compañera número 1. Y que le venga rápido porque la semana que viene se vuelve a su país, y como tenga que coger el avión con la fiebre que tuve yo va a flipar. ¿Será algo que hay en la casa? ¿Algo dentro de la nevera? ¿Os dije que algo olía mal en la nevera? Pues sigue oliendo mal… y no sé qué es. No veo carne por ningún lado, pero apesta a podrido.
Espero no haberme pasado con la salidita de hoy y no empeorar. Me voy a tomar un colacao calentito y luego a la cama.
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1 comentario:
hola, ya me tenía preocupada el tema de la basura que el otro día no aclaraste, pero hoy lo has hecho muy bien. qué tíos!
cuidado con no volver a contagiarte, ventilar bien la casa.
Que suerte con los pantalones, cuando estaba aquí esa tienda ya tenían varios largos, son los mejores, ya podría aprender el corte inglés.
Que pases un buen domingo.
Besos. Amparo.
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