sábado, 6 de diciembre de 2008
Kilbarrack, Dublin, 12:24h
Siete días sin escribir. Y la verdad es que tampoco tengo mucho que contar. Por lo menos ya no estoy tomando antibióticos y mi garganta está bien y no tengo fiebre. Hoy hace bastante buen día, aunque el suelo está todo congelado. Para ir al supermercado tengo que cruzar las vías del tren por una pasarela, y el suelo de la pasarela estaba todo congelado y resbaladizo. Parecía un pato andando para no caerme. Cuando he vuelto a casa, ha habido un accidente de coche justo enfrente de mi puerta. Se ve que ha cruzado un perro y uno de los coches ha frenado, y al frenar ha resbalado por el hielo y se ha chocado contra el coche que venía en sentido contrario. Nada grave, pero algo aparatoso. Una hora y media después todavía estaban los dos coches en la calle esperando a la policía.
Hoy se supone que llegan los dueños de la casa para quedarse. Ayer abandonó la casa la compañera número 2. No hubo despedida emotiva ni nada por el estilo. Sólo un “¿puedes salir conmigo así cierras la puerta y te quedas las llaves?”. Ni siquiera un beso. La gente es un poco fría aquí. Tampoco es que hubiéramos congeniado mucho, porque no habíamos coincidido casi en la casa. Pero bueno, un beso, un apretón de manos, no sé… Con la compañera número 1 me llevo mejor. Aunque tampoco coincidimos mucho, cuando lo hacemos hablamos un rato. Hoy le ha dado por limpiar a fondo la casa. Bueno, a fondo a fondo no, pero algo de limpieza. Así damos buena imagen a los dueños. Yo al ver su actitud he cogido la aspiradora y me he puesto a pasarla por toda la casa. Veremos qué tal son los nuevos habitantes de la casa. El martes abandonará la casa la compañera número 1, así que me quedaré solo con los dueños.
Parece que hoy saldrá el sol. Lo que sale aquí, vamos… Por lo menos ahora en invierno el sol no sube nada, se queda como muy bajo, como un atardecer. Así que por muy buen día que haga, no calienta mucho. Pero psicológicamente ayuda mucho tener luz, aunque sólo sea hasta las cuatro de la tarde.
Estos dos últimos días, aburrido ya de estar encerrado en casa, he cogido y me he ido a dar vueltas por el centro. A veces es difícil conocer gente. Otras te pones a hablar y resulta que son españoles y entonces la has cagado porque no practicas inglés. Pero otras tienes suerte y encuentras a gente que sólo habla inglés. Fue el caso del jueves, que conocí a un chico de Canadá que está en Dublin unos días de vacaciones. El tema es que el acento de Canadá es bastante más fácil que el de Irlanda, así que es como un poco trampa. Pero para empezar no está mal. Ayer volvimos a quedar y nos fuimos a tomar unas cervezas. La verdad es que hablé bastante inglés, sobre todo después de la segunda cerveza. Mi inglés mejora mucho con un poquito de alcohol. No sé si es mejor, pero por lo menos hablo mucho más.
La única pega de la casa donde vivo es que me toca volver superpronto del centro. A las 23:30 ya es el último tren. Encima todavía no tengo muy claro el tema de los horarios en Dublín. No sé muy bien cuándo hay gente en los bares, cuándo están en los restaurantes cenando, cuándo están bailando, cuándo se van a dormir… Y claro, el canadiense tenía las mismas dudas, así que no averigüé mucho. La próxima casa tendrá que ser más céntrica.
La búsqueda de trabajo sigue bastante floja. Cada día repiten los mismos anuncios de trabajo y no sacan nada nuevo. La verdad es que ha sido la peor época para venirse. Hablé el otro día con una mujer de una agencia y me dijo que nunca había visto tan mal el mercado. Ella espera que a mediados de enero la cosa empiece a moverse, pero no lo sabe. Así que no espero mucho estos días, la verdad. Mientras tanto tendré que ponerme a estudiar y así sacar algo de provecho. Ya he empezado, que es lo más difícil, y cada día me cuesta menos. Aunque este examen es más difícil y más largo que el que me saqué en Septiembre. Pero si me lo saco valdrá la pena.
O eso espero…
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